Thursday, March 24, 2016

Holy Thursday Services

Join us at St James Catholic Church in Tupelo, Mississippi for Holy Thursday mass on March 24th at 7:00 pm in English, followed by the vigil with the blessed sacrament until midnight, and in Spanish at 8:30 pm. The homily at the English mass will be preached by Deacon Joseph Le. We hope you join us for this first day of the Triduum of Holy Week at St James in Tupelo.
The Shrine of Chimayo in New Mexico
where there is a special pilgrimage during 
Holy Week each year.  I visited here with my
friend Jim Novel before I was ordained. 

Peticiones - Viernes Santo -

1. POR LA SANTA IGLESIA
Oremos, hermanos, por la Iglesia santo de Dios, para que el Señor le dé la paz, la mantenga en unidad, la proteja en toda la tierra, y a todos nos conceda una vida confiada y serena, para gloria de Dios, Padre
todopoderoso

PADRE: Dios todopoderoso y eterno, que en Cristo manifiesta tu gloria a todas las naciones, vela solícito por la obra de tu amor, para que la Iglesia, extendida por todo mundo, persevere con fe inquebrantable en
la confesión de tu nombre. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén

2. POR EL PAPA
Oremos también por nuestro Santo Padre el Papa Francisco. para que Dios, que lo llamó al orden episcopal, lo asista y proteja para bien de la Iglesia como guía del pueblo santo de Dios

PADRE:  Dios todopoderoso y eterno, cuya sabiduría gobierna todas las cosas: atiende bondadoso nuestras súplicas protege al Papa, ara que el pueblo cristiano, gobernado por ti bajo el cayado del Sumo Pontífice, progrese siempre en la fe. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

3. POR TODOS LOS MINISTROS Y POR LOS FIELES
Oremos también por nuestro Obispo José, por todos los obispos, presbíteros y diáconos y lideres laicos de la Iglesia Católica, por los que ejercen algún ministerio en la Iglesia, y por todos los miembros del pueblo santo de Dios.

PADRE:  Dios todopoderoso y eterno, cuyo Espíritu santifica y gobierna todo el cuerpo de la Iglesia; escucha las súplicas que te dirigimos por todos sus miembros, para que, con la ayuda de tu gracia, cada uno te sirva fielmente en la vocación a que le has llamado. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

4. POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS
Oremos también por todos aquellos hermanos nuestros, que creen en Cristo, para que Dios nuestro Señor asista y congregue en una sola Iglesia a cuantos viven de acuerdo con la verdad que han conocido.

PADRE:  Dios todopoderoso y eterno, que vas reuniendo a tus hijos dispersos y velas por la unidad ya lograda: mira con amor a toda la grey que sigue a Cristo, para que la integridad de la fe y el vínculo de la
caridad congregue en una sola Iglesia a los que consagró un solo bautismo. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

5. POR LOS QUE NO CREEN EN CRISTO
Oremos por los que no creen en Cristo, para que, iluminados por el Espíritu Santo, encuentren también ellos el camino de la salvación.

PARE:  Dios todopoderoso y eterno, concede a quienes no creen en Cristo, que, viviendo con sinceridad ante ti, lleguen al conocimiento pleno de la verdad; y a nosotros concédenos también que, progresando en la caridad fraterna y en el deseo de conocerte más, seamos ante el mundo testigos más convincentes de tu amor. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

6. POR LOS GOBERNANTES
Oremos por los gobernantes de todas las naciones, para que Dios nuestro Señor, según sus designios, les guíe en sus pensamientos y decisiones hacia la paz y libertad de todos los hombres.


PADRE:  Dios todopoderoso y eterno, que tienes en tus manos el destino de los hombres y los derechos de todos los pueblos, asiste a los que gobiernan, para que, por tu gracia, se logre en todas las naciones la paz, el desarrollo y la libertad religiosa de todos los hombres. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Wednesday, March 23, 2016

25 de marzo de 2016 – El Viernes Santo – Juan 18,1-19,42

     Hoy, comenzamos el Triduo con el Jueves Santo, con la misa de la última cena que Cristo tenía con sus discípulos.  Hoy, continuamos la narración de la pasión de Cristo.  Hoy, el Viernes Santo es, para los cristianos de todo el mundo, un día de ayuno para conmemorar la importancia de este día en nuestro camino de fe.  En verdad, el Viernes Santo es el ayuno pascual.  En este día de ayuno, en el día en que Cristo se murió, conmemoramos la Pasión de nuestro Señor según el Evangelio de San Juan.  En este día de la muerte de Cristo en la cruz, es el solo día del año en que no hay misa, pero nosotros, los fieles, recibimos el cuerpo de Cristo como nuestra conmemoración hoy.  Más que las humillaciones y los sufrimientos de la Pasión de Cristo, lo que brilla hoy en nuestra celebración es la gloria de la Cruz.
       Conocemos que Jesús es un inocente que fue condenado a la muerte, a una muerte que estaba destinada para los más grandes criminales.  Este mismo día de Viernes Santo, Cristo fue abandonado por amigos y sus discípulos y fue humillado ante el juicio de Pilato.  Este mismo Viernes Santo, Herodes interrogó a Cristo y el pueblo eligió a Barrabás por su liberación.  Jesús está solo este día.
       Podemos recordar la veces  que hemos dejado solo a Jesús, por las veces que no quisimos ir a la misa, que no tuvimos tiempo para orar, que no ayudamos a nuestro prójimo, que no colaboramos con nuestra Iglesia, que no vivimos los valores de nuestra fe.  En verdad, lo abandonamos a Cristo en su calvario cada vez que nos sentimos con el derecho de juzgar al otro sin buscar la verdad y la justicia. Lo abandonamos a Cristo cuando por nuestra soberbia no buscamos a Dios para pedir perdón, cuando lo excluimos de nuestra vida, cuando pensamos que somos superiores de Dios.
        Estamos en la mitad de Triduo de la Semana Santa, pero en otro sentido, podemos decir que hoy, Viernes Santo,  ya es Pascua.  Celebramos estos tres días del Triduo como un único día, viviendo el único misterio de la Pascua de Cristo, de su muerte y su resurrección, de la salvación y la redención que tenemos en él.  Hoy nos centramos de modo especial en la muerte de Cristo, pero con la mirada puesta ya en su resurrección – la resurrección de Pascua. Todos de nosotros tenemos nuestras cruces en nuestras vidas, por supuesto, pero con la cruz de Cristo y con nuestras cruces, siempre hay la esperanza de la resurrección. La veneración de la Santa Cruz es una acción simbólica muy expresiva y propia de este día con esta proclamación: “Miren el árbol de la Cruz, donde estuvo clavada la salvación del mundo. Vengan a adorarlo.”

Monday, March 21, 2016

24 de marzo de 2016 – El Jueves Santo – Juan 13,1-15

      Hoy, iniciamos tres días importantes en nuestra fe católica en el Triduo.  El triduo pascual se considera como tres días de preparación a la fiesta de pascua: el jueves, el viernes y el sábado de la semana santa.  Es un triduo de la pasión de Cristo.
      La conmemoración de la Semana Santa tiene un mensaje muy importante para nosotros.  El mensaje es eso: que Dios no abandona a su pueblo y que lucha a favor de su pueblo ante cualquier tipo de esclavitud.  Dios no quiere un pueblo esclavo.  Dios quiere un pueblo libre.  La Semana Santa no es una memoria nostálgica del pasado. La Semana Santa es una memoria viva para darnos esperanza en la realidad de nuestra vida.  Es una realidad en nuestro camino de fe.
       En la última cena que Cristo tiene con sus discípulos, él nos da un ejemplo para compartir y para servir en nuestro camino.  Cristo celebra esta cena con símbolos y rituales.  La cena ritual de la pascua de los judíos convierte en memorial suyo, un memorial que sus discípulos deben vivir y practicar. Nosotros, como sus discípulos modernos, podemos participar en la vida nueva en él si compartimos y servimos según su ejemplo con amor y humildad y misericordia y sin egoísmo. 
        Jesús es la presencia de Dios entre nosotros.  Sus acciones son las acciones del Padre.  Su amor y su misericordia son el amor y la misericordia del Padre.  Con el servicio a nuestro prójimo, con nuestra acciones de caridad y misericordia, podemos participar en esta vida divina aquí en nuestra existencia en la tierra. 
        Celebramos la  presencia de Cristo con nosotros esta noche.   Celebramos la presencia de Cristo en la eucaristía.  Jesucristo, el Hijo de Dios que lava los pies de sus discípulos y que nos da la eucaristía es nuestro sirviente. Como empezamos el Triduo hoy con el Jueves Santo, podemos reflexionar sobre las palabras de San Vicente de Paúl: “Sus humillaciones no eran más que amor, su trabajo era amor, sus sufrimientos eran amor, sus oraciones eran amor, y todos sus ejercicios interiores y exteriores no eran más que actos repetidos de amor. Su amor le dio un gran desprecio del espíritu del mundo, desprecio de los bienes, desprecio de los placeres y desprecio de los honores.”

20 de marzo de 2016 - Domingo de Ramos - Ciclo C - Lucas 22:15-23:56

     El mes pasado, el 10 de febrero, comenzamos nuestro viaje con Jesús en el desierto con el miércoles de las cenizas.  Todos los católicos saben que la cuaresma es un tiempo especial del año para nosotros, un tiempo de arrepentimiento, de renovación y de conversión. El Papa Francisco declara que este año quiere que nuestro camino cuaresmal durante el Año de la Misericordia sea un momento en que vivimos nuestra fe cristiana intensamente como un momento privilegiado donde celebramos una experiencia de la misericordia de Dios en nuestras vidas.
      Hoy, escuchamos la pasión de Jesucristo en el Evangelio de Lucas en medio de nuestro Año de Misericordia.   Lo que me sorprendió fue la misericordia y la compasión que Jesús tenía para el buen ladrón a su lado cuando Jesús mismo estaba pasando por su propia agonía muerte en la cruz. La tradición transmite el nombre del buen ladrón como Dimas y el otro ladrón impenitente como Gestas.  Como Jesús y estos dos hombres estaban muriendo en la cruz, el ladrón impenitente, Gestas, hablaba contra Jesús con el resto de la muchedumbre:  “Si tú eres el Mesías, sálvate a ti mismo y a nosotros.” Dimas reprende este otro ladrón, diciéndole:  “¿Ni siquiera temes tú a Dios estando en el mismo suplicio? Nosotros justamente recibimos el pago de lo que hicimos. Pero éste hombre Jesucristo ningún mal ha hecho”  Este buen ladrón entonces se dirige a Jesús:  “Señor, cuando llegues a tu Reino, acuérdate de mí”  Jesús misericordiosamente responde a este buen ladrón: “Yo te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso”.
       Podemos reflexionar sobre nuestra propia vida, preparando para entrar la Semana Santa.  Podemos darnos cuenta de que hay algunas áreas de nuestra vida donde somos como Dimas, el buen ladrón, y en otras áreas cuando somos como el otro ladrón que critica a Cristo.  En cierto modo, San Dimas representa toda la humanidad en la forma en que se acerca a Jesús y su muerte en la cruz.  Sí, todos nosotros se enfrentaremos a la muerte un día.  Podemos ver la respuesta de Jesús a Dimas, en la que le decía que él estará con él en el paraíso. Cristo habla a todos los que se arrepienten de sus pecados, a todos los que ponen su confianza en él y en su promesa de la vida eterna.  Papa Francisco declara: "Dios nunca, nunca se cansa de perdonarnos.  El problema es que nos cansamos de pedir perdón.  El Padre amoroso perdona siempre.  El Padre tiene un corazón de misericordia para todos nosotros. Así podemos aprender a ser misericordiosos con los demás ".
      Isaías hoy declara que Dios le dio una lengua experta, para que pueda confortar al abatido con palabras de aliento.  Podemos tener momentos en nuestra vida cuando sentimos que llevamos una cruz que es demasiada pesada de llevar.  Podemos sentirnos cansados en los desafíos que nos enfrentan en nuestra vida, en el lugar de trabajo, en la escuela o en una vida de oración que ya no nos inspira.  Entramos en la Semana Santa.  Tenemos la llamada de reflexionar acerca de la misericordia de Dios, para experimentar la misericordia de Dios, para compartir la misericordia de Dios con los demás.  En el Triduo que también conmemoramos en nuestras liturgias este próximo jueves, viernes y sábado de la Semana Santa, la misericordia de Dios toque el corazones y nuestra vida en muchas maneras si estamos abiertos a la presencia de Dios. El Papa Francisco dijo: "La misericordia de Dios transforma los corazones humanos. Nos permite, a través de la experiencia de su amor fiel, a ser misericordiosos como nuestro Padre.”  Necesitamos aceptar esta invitación para abrir el corazón a la misericordia de Dios en cada área de nuestra vida.

Saturday, March 19, 2016

3/20/2016 – Palm Sunday – Cycle C – Luke 22:15 – 23:56

     Way back on February 10, on Ash Wednesday, we started our journey with Jesus in the desert for 40 days.  That was more than a month ago; we are getting close to the end of our journey.  We Catholics know that Lent is a special time of the year for us, a time of repentance, renewal, and conversion. Pope Francis declared that this year he wanted our Lenten journey during the Year of Mercy be a time when we live out our Christian faith intensely as a privileged moment in which we celebrate and experience God’s mercy in our lives.
      As we hear the Passion of Jesus from the Gospel of Luke in the midst of our Year of Mercy, what struck me was the mercy and compassion Jesus had for the good thief at his side even while Jesus himself was going through his own agonizing death on the cross.  While the other Gospel narratives tell us that Jesus was crucified alongside two revolutionaries, Luke’s Gospel tells us that these two men were thieves.  Tradition has passed down the name of the good thief as Dismas and the other unrepentant thief as Gestas.  As Jesus and these two men were dying on the cross, the unrepentant thief, Gestas, taunted Jesus along with the rest of the crowd: “Are you not the Messiah?  Save yourself and us.”  Dismas rebukes this other thief, telling him: “Have you no fear of God, for you are subject to the same condemnation?...The sentence we received corresponds to our crimes, but this man (Jesus) has done nothing criminal.”  This good thief then addresses Jesus:  “Remember me when you come into your kingdom,” to which Jesus mercifully replies: “This day you will be with me in paradise”
      As we reflect on our own lives as we prepare to enter Holy Week, we might realize that there are some areas of our lives where we’re like Dismas, the repentant thief, and in other areas we are like the other thief who mocks Jesus.  In some ways, St Dismas represents all of humanity in the way he approaches Jesus as he’s dying on the cross.  Yes, all of us will face death one day.  We can see Jesus’ response to Dismas, in telling him that he will be with him in paradise, as speaking to all of us who repent from our sins, to all of us who place their trust in Jesus and in his pledge of salvation and eternal life. Pope Francis has declared to us: “God never, ever gets tired of forgiving us! The problem is that we get tired of asking for forgiveness… The loving Father always forgives….He has a heart of mercy for all of us. [That is how] we can learn to be merciful with others.”
      Isaiah today stated that God had given him a well-trained tongue so that he could speak inspiring words to the weary.   There may be times in our lives when we feel like we are carrying a cross that’s too heavy to bear.  We may feel weary in the challenges that we facing in our family life, in the workplace, in school, or in a prayer life that no longer inspires us.  As we enter Holy Week, we’re called to reflect about God’s mercy, to experience God’s mercy, to share God’s mercy with others.  In the Triduum that we well commemorate in our liturgies this upcoming Thursday, Friday and Saturday of Holy Week, God’s mercy will touch our hearts and our lives in amazing ways if we are open to Him.  Pope Francis has said:  “God’s mercy transforms human hearts.  It enables us, through the experience of his faithful love, to become merciful in turn.”   Let us accept that invitation to open our hearts to God’s mercy in every area of our lives.

Friday, March 18, 2016

Quote from the Camino de Santiago de Compostela


Anyone who knows me, knows that my experiences as a pilgrim on the Way of St James are one of the things that has shaped me as a human being and as a priest.  I just got back from three weeks on the Camino de Santiago de Compostela in early February, my fourth time on that pilgrimage route.  I saw this quote on the American pilgrims Facebook page today: “It’s not the load that breaks you down, it is the way you carry it.”  Having hiked 325 miles on that rigorous mountainous route in the middle of winter in 18 days, I can tell you that this quote is so true.  I remember the first day of the hike, I did not think I would make it, even though I had been there three previous times.  A couple of days on the pilgrimage trail, my feet ached so badly that I felt like a huge blister was forming on the entire bottom of my foot.  Carrying a 20-lb backpack was not easy either.  Yet, the pilgrimage of St James is one of the great experiences of my life and I hope to go back again next year.  The Lord certainly gives us the courage and strength to carry our loads.