Primera Lectura - (Génesis 2:18-24)
Lectura del libro del Génesis
Después dijo Yavé: “No es bueno que el hombre esté solo. Haré pues, un ser semejante a él para que lo ayude”. Yavé entonces formó de la tierra todos los animales del campo y todas las
aves del cielo y los llevó ante el hombre para que les pusiera nombre. Y cada ser viviente había de llamarse como el hombre lo había llamado.
El hombre puso nombres a todos los animales, a las aves del cielo y a las fieras salvajes. Pero no se encontró en ellos un ser semejante a él para que lo ayudara. ; pero no hubo ningún ser semejante a Adán para ayudarlo.
Entonces Yave hizo caer en un profundo sueño al hombre y este se durmió. Y le saco una de sus costillas, tapando el hueco con carne. De la costilla que Yave había sacado al hombre, formo una mujer y la llevo ante el hombre.
Entonces el hombre exclamo: “Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Esta será llamada varona porque del varón ha sido tomada”. Por eso el hombre deja a sus padres para unirse a una mujer, y formar con ella un solo ser.
Palabra de Dios. Te alabamos Señor.
Segunda lectura - (1 Juan 3:18-24)
Lectura de la primera carta del apóstol san Juan
Hijitos, no amemos con puras palabras y de labios afuera, sino verdaderamente y con obras. Esto nos dará la certeza de que somos de la verdad y se tranquilizara nuestra conciencia
delante de él cada vez que nuestra conciencia nos reproche, porque Dios es más grande que nuestra conciencia y lo conoce todo. Y si nuestra conciencia no nos condena, queridos, acerquémonos a Dios con toda confianza.
Entonces, cualquier cosa que pidamos, Dios nos escuchara, ya que guardamos sus mandatos Y procuramos hacer lo que es de su agrado. Su mandato es que creamos en el Nombre de su Hijo Jesucristo y que nos amemos los unos a los otros, tal como él nos tiene ordenado.
El que guarda sus mandatos permanece en Dios y Dios en él. Y por el Espíritu que Dios nos ha dado sabemos que el permanece en nosotros.
Palabra de Dios. Te alabamos Señor.
Evangelio - (San Mateo 22, 35-40)
Lectura del santo Evangelio según San Mateo Mateo 22, 35-40
Uno de ellos, un maestro de la Ley, trato de probarlo con esta pregunta: “Maestro, ¿Cuál es el mandamiento más importante de la Ley?” Jesús le respondió: “Amaras al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Este es el primero y el más importante de los mandamientos. Y después viene otro semejante a este: Amaras a tu prójimo como a ti mismo. Toda la Ley y los Profetas se fundamentan en estos dos mandamiento”.
Palabra del Señor. Gloria a ti Señor Jesús.