Escuchamos las críticas dirigidas a los discípulos de Jesús por recoger espigas de trigo para comer en sábado, el día de Dios. Es una acción que los fariseos consideraban trabajo, estando este prohibido por la ley judía. Podemos reflexionar sobre cómo santificamos el día del Señor en nuestra propia vida mediante nuestras palabras y acciones. Cuando algunos personas me comentan que no pueden asistir a misa un fin de semana determinado porque están de viaje o están trabajando, les sugiero que pueden honrar el día del Señor de otras maneras, como reflexionando sobre las lecturas de la jornada, realizando una obra de misericordia o siguiendo la misa a través del internet. En ocasiones, los fariseos ponen mayor importancia a la letra de la ley que a su espíritu. ¿De qué manera honramos nosotros el día del Señor en nuestras vidas? Lamentablemente, muchas personas en nuestra sociedad no se preocupan por santificar este día. Sin embargo, eso es precisamente lo que Dios nos manda hacer. Y no solo en ese día específico: ¿cómo cultivamos una vida de santidad cada día?
Celebramos hoy la Madre Teresa de Calcuta. Celebramos su festividad el 5 de septiembre desde que fue beatificada por el Papa Juan Pablo II en 2003 y canonizada por el Papa Francisco durante el Jubileo Extraordinario de la Misericordia en 2016. Se anunció que, conforme a los deseos del Papa Francisco, su festividad se incorporaría oficialmente al calendario romano. Al hacer este anuncio, el cardenal Roche, del Dicasterio para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, elogió a la Madre Teresa, describiéndola como «un faro de esperanza (en el mundo)... un testimonio de la dignidad y el privilegio del servicio humilde en defensa de toda vida humana y de todos aquellos que han sido abandonados, descartados y despreciados, incluso en el ocultamiento del seno materno». Nacida el 26 de agosto de 1910 en Skopje (en el norte el país de Montenegro) en una familia albanesa. Ella ingresó en la congregación de las Hermanas de Loreto en Calcuta, India, en 1937. Ella salió esta congregación de monjas en 1950 para fundar las Misioneras de la Caridad, una congregación que hoy tiene más de 5.000 hermanas en más de 130 países en el mundo, dedicadas a servir a los pobres y a los más necesitados. A lo largo de su vida, recibió numerosos reconocimientos por su extraordinaria vida de servicio. Ella recibió el Premio Nobel de la Paz en 1979. Falleció el 5 de septiembre de 1997. Los dichos de la Madre Teresa, sencillas pero profundas. Sus dichos reflejan el amor de Dios, el servicio de la Madre Teresa al prójimo, y la importancia de los pequeños actos de bondad. Ella afirmó: «No todos podemos hacer grandes cosas, pero sí podemos hacer cosas pequeñas con gran amor».
La Madre Teresa es un gran ejemplo de fe para nosotros. Elle refleja los valores del retiro de ACTS, con su corazón abierto a los gritos de los pobres y los afligidos y servicio a su prójimo como discípulo de Cristo. Ella dijo: «El amor, para que sea auténtico, debe costarnos». Hay sacrificio con nuestro servicio. Hay cruces que necesitamos llevar en el camino. Pero, hay gozo en la vida de fe también. Ella dijo: «La paz comienza con una sonrisa». Mi esperanza es que ustedes vivir el espíritu del retiro de ACTS cuando regresamos a la casa.
No comments:
Post a Comment