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Friday, October 4, 2013

10/6/2013 – Vigésimo séptimo domingo del tiempo ordinario – Habacuc 1,2-3, 2,2-4, Lucas 17,5-10

     Hoy, el primer domingo de octubre, nosotros los sacerdotes de los Estados Unidos, tenemos la responsabilidad de hablar sobre la protección de la vida humana en nuestro mundo moderno.  En verdad, todo el mes de octubre, celebramos y reconocemos el respeto de la vida humana en nuestras misas y en otras actividades en nuestra parroquia.   Cuando miramos la realidad de nuestro mundo, no hay mucho respeto por la vida humana en muchos sentidos.  Entonces, tenemos urgencia para hablar sobre este tema.  En este año, había acciones de terrorismo en el mundo, con las bombas a la carrera en Boston y en el centro comercial en Kenia en África.  Y, en estos años, tuvimos los ataques con disparos en una escuela primaria en Connecticut y al cine en Colorado.  En mi ciudad natal de Chicago, había 532 homicidios en el año pasado, y muchas ciudades y pueblos en nuestro país tienen esta experiencia de destrucción y violencia.  Nuestra lucha contra las drogas no marcha, y hay mas de un millón de bebes muertos con el aborto en nuestro país cada año.  Podemos sentirnos frustración con estas cosa.   Podemos preguntarnos - ¿Cómo podemos anunciar el respecto de la vida in la mitad de esta realidad? ¿Cómo podemos decir con sinceridad que proclamamos el reino de Dios cuando nuestros esfuerzos de terminar esta cultura de la muerta no tienen muchos resultados?
      Escuchamos el profeta Habacuc grita a Dios en palabras que podemos decir también – ¿Por qué miramos en nuestro mundo todo de esta ruina y miseria, violencia y destrucción, conflictos y discordia?  Habacuc explica a Dios que ve a los malvados rodeando a los virtuosos del mundo, que la justicia que viene está distorsionada. Luego, dice Habacuc – El Señor me respondió…  El Señor dice que la visión de Habacuc tendrá su hora designada.  A veces, necesitamos nuestros resultados inmediatamente, pero, hay la hora designada de Dios también.  Dios nos dice que necesitamos tener paciencia y fe.  El Evangelio nos dice que con fe tan pequeña como una semilla de mostaza, podemos hacer maravillas. 
      En el espíritu de nuestro Papa Francisco, en la manera que el habla al todo el mundo, el tema del domingo del respeto de la vida este año es “Abre tu corazón a la vida.”  Tenemos la llamada de tener la compasión, la esperanza, y la acción con nuestro respeto de la vida, para traer esta compasión, esperanza, y acción a nuestras palabras y nuestras obras. Con corazones abiertos al amor y misericordia de Cristo, El puede morar en nosotros y podemos mirar la belleza única en cada ser humano. En verdad, somos seres humanos con la capacidad de pecar, con la capacidad de desviarnos de los mandamientos de Dios. Pero, no estamos afuera de arrepentirnos – no estamos afuera de la misericordia de Dios.  Tenemos la llamada de Cristo de compartir este mensaje de respetar la vida humana con nuestro prójimo, para ayudar al prisionero, al enfermo, y al viejito, para hablar abiertamente contra la pena capital y el aborto. Y para hablar con compasión y con misericordia a nuestros hermanos. 
      Tenemos muchas actividades este mes sobre nuestro respeto a la vida.   Una media hora antes de las misas, vamos a rezar el rosario.  Y tenemos un momento de oración al mediodía aquí en nuestra parroquia el sábado que viene.  Hay muchas cosas que podemos hacer – no podemos estar ni inactivos ni autocomplaciente.   Dios nos explica, que con nuestras oraciones y nuestras acciones, podemos proclamar el Evangelio de la Vida al mundo, pero en este proceso, debemos tener esperanza y paciencia también. 

Friday, October 5, 2012

10/7/2012 – Vigésimo Séptimo Domingo del Tiempo Ordinario -Génesis 2, 18-24


       Hoy, celebramos el inicio del Año de Fe, que el Papa Benedicto ha proclamado para nuestra iglesia.  Este Año de Fe empieza el 11 de octubre – es el quincuagésimo aniversario del Concilio Vaticano Segundo.   Esta fecha, el 11 de octubre, también es el vigésimo aniversario de Catecismo de la Iglesia Católica.
      En esta celebración del Año de Fe, escuchamos un cuento sobre la creación del mundo del Génesis.  Dios creó el universo como un fruto de su bondad y su creatividad.  Podemos imaginarnos que Dios creó el universo y su creación porque El no quería quedar solo, como Dios no se imaginaba que el hombre no quería quedar solo.  Los pájaros y los animales no están suficientes para ser los prójimos del hombre.  Entonces, Dios creó el hombre y la mujer.
      En los documentos del Concilio Vaticano Segundo, dijeron que la Iglesia necesita dialogar con nuestro mundo y para dar pertenencia a nuestra fe con la realidad de nuestra vida.  Nuestra fe católica es muy rica con nuestras enseñanzas y tradiciones.   Vamos a recibir un folleto hoy después de la misa con sugerencias como podemos celebrar nuestro Año de Fe.  Orar diaria, Nutrir y fortalecer nuestra fe en la Santa Eucaristía, estudiar las enseñanzas de nuestra Iglesia, y ayudar a los pobres y los enfermos – son maneras que podemos celebrar este Año.
      Cuando el Papa Benedicto XVI declaró este Año de Fe en nuestra iglesia, él dijo que “la fe crece cuando se vive como una experiencia de amor recibido y cuando se comunica como una experiencia de gracia y de alegría. Benedicto explicó que la fe “nos hace fecundos, porque ensancha el corazón en la esperanza y permite dar un testimonio fecundo.”  Nuestra fe abre nuestros corazones y nuestra mentes a la invitación que Cristo nos da, para seguir su Evangelio y para ser sus discípulos. 
     Es un desafío para nosotros, para los adultos y los jóvenes y los niños también, para encontrar las maneras diversas para crecer en nuestra fe este año, para utilizar nuestra fe para evangelizar nuestros hermanos.  Necesitamos decidir como viviremos el mensaje de Cristo y llevar esta mensaje a los demás.  Ustedes conocen que voy a las cárceles cada semana para evangelizar a los prisioneros.  Ayer, tenia visitas con cuatro grupos de prisioneros.   Como discípulos de Cristo, no tenemos la llamada de quedar en nuestra parroquia – debemos evangelizar al mundo.  Pueden imaginarse que los prisioneros necesitan la esperanza y la vida nueva que Cristo nos da.  Pero, cada persona tiene los dones diferentes y las llamadas diferentes.  Necesitamos descubrir la llamada especifica que tenemos en nuestra vida para utilizar nuestros dones y talentos.   Hoy, un grupo de jóvenes de nuestra parroquia visitará una viejita que no puede salir de su casa.  Ella tendrá mucha felicidad en su vida este día con esta visita.  Es una manera fácil que los jóvenes pueden vivir el Año de Fe hoy.        
       Escucharemos mucho sobre el Año de Fe en las misas.  Vamos a buscar las maneras que podemos vivir este año como una comunidad y como personas individuales. Podemos llevar este folleto a la casa y leerlo unas veces.  Es un año de mucho estimulo para nosotros.   Es un año para crecer en nuestra fe y para evangelizar también.