Friday, December 7, 2018

9 de diciembre de 2018 – Segundo domingo del adviento – Lucas 3,1-6


     Estamos en el segundo domingo del adviento, en las semanas de espera y preparación antes del nacimiento del Cristo. En el Evangelio, el mensaje de Juan el Bautista nos ayuda en estas semanas sagradas antes de celebrar la navidad. 
      El mensaje de Juan el Bautista es profético y único.  El no anuncia su mensaje en el templo o las escuelas o los castillos de Jerusalén. Él queda en el silencio y la simplicidad y la soledad del desierto.  En su mensaje profético, Juan grita en el desierto: “Preparen el camino  del Señor, hagan rectos sus senderos.”
      Para el pueblo de Israel en estos días, Juan era aquel de quien los profetas de Israel como Isaías han dicho – Una voz clama en el desierto.  Juan era un profeta muy extraño – iba vestido de ropa hecha de pelo de camello con un cinturón de cuero.  La gente fue al desierto al rio Jordán donde Juan los bautizaba, donde ellos confesaban sus pecados y se arrepentían.
       En estas semanas de espera en adviento, no podemos olvidar que la preparación del camino del Señor que Juan anunció implica arrepentimiento y confesión sincera.  Para arrepentirse, necesitamos un corazón lleno de sinceridad y humildad.  Juan tenía palabras fuertes en su mensaje a los judíos de Israel contra la hipocresía que ellos tenían.   Juan predica un bautismo de  penitencia para el perdón de los  pecados.  Muchas personas en nuestro mundo moderno, muchos cristianos también, viven en una manera donde no quieren cambiar, donde no miran las posibilidades de crecer en la espiritualidad y en la fe.  Podemos contestar: ¿Vivo yo en una actitud de arrepentimiento? ¿Qué elementos falsos tengo yo en mi vida de fe como obstáculos para tener una conversión auténtica a Cristo?
      Hay muchas voces en nuestro mundo. Escuchamos muchos mensajes afuera de los valores de la fe.  En esta temporada de adviento, tenemos disciplinas que pueden ayudarnos.  Podemos hacer acciones de caridad en nuestra parroquia y en nuestra comunidad.   Podemos ir al sacramento de reconciliación antes de celebrar el nacimiento de Jesucristo. Necesitamos participar en la iglesia y asistir a estas celebraciones para acompañar a Cristo en estas semanas de preparación.  Es nuestra responsabilidad como católicos.  Es un mensaje que damos al mundo en la manera que vivimos nuestra fe.
       En las semanas del adviento, la voz de Juan, hijo de Zacarías, grita en el desierto, grita en nuestros corazones.  ¿Escuchamos esta voz?

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