Monday, April 1, 2019

7 April 2019 – quinto domingo de cuaresma – ciclo C – Juan 8,1-11


      Caminamos durante la temporada sagrada de cuaresma. En una semana mas, entramos en el domingo de ramos y la semana santa.  En estos domingos de cuaresma, escuchamos lecturas muy interesantes sobre el perdón y la conversión.  El tercer domingo de cuaresma, escuchamos un discurso de Jesucristo.  El explicaba que vamos a perecer si no nos convertimos y si no arrepentimos, y nos dio el ejemplo de una higuera que no da fruto durante tres años. El domingo pasado, escuchamos la historia del hijo pródigo y su manera de buscar reconciliación con el padre. Hoy, continuando el tema del arrepentimiento y el perdón de los pecados, escuchamos la lectura del Evangelio de la mujer adúltera.  Esta mujer recibió el perdón de nuestro Señor.  Los valores de esta lectura nos exhorta a no ser acusadores de los pecados en nuestro prójimo, cuando, en el mismo momento, no queremos mirar los pecados que existen en nuestra vida. En lugar de la energía que gastamos mirando los pecados de los demás, podemos utilizar esta energía en un examen de nuestra consciencia, en la renuncia de nuestros errores, y en el cambio de nuestra vida.  Muchas veces, podemos ver con claridad los defectos y los pecados de los demás, pero quedamos ciegos para descubrir los nuestros.
       Jesús no tiene una actitud de indiferencia con los pecados ajenos.  Dice al la mujer adultera: “anda y no peques más”.  Jesús condena el pecado en esta mujer, pero quiere salvar al pecador.  El amor y la misericordia de nuestro Señor son más fuertes que las piedras que los demás pueden lanzar a su cuerpo. La condenación es algo muy fuerte en nuestra sociedad. Pero, con el dialogo y la voluntad de ayudar y conversar, podemos descubrir la solidaridad, la compasión, y la misericordia. Al frente de las acusaciones de la muchedumbre a la mujer adultera, la compresión de Jesús la orienta hacia el cambio y la transformación de su vida. Jesús no la condena, ni la mata.  Con él, siempre hay la invitación de arrepentirse y replantearse.  Con él, siempre hay la esperanza. Con la misericordia de Jesús, vence al pecado y nos muestra el amor de Dios. Cuando hablamos sobre el perdón, la comprensión, y la misericordia de Dios en el mensaje del Evangelio de la mujer adúltera, hablamos sobre la base esencial de la conversión que necesitamos en nuestra vida de fe.  Es un mensaje de nuestra salvación y redención que necesitamos escuchar al fin de nuestra viaje de peregrinación en el tiempo de cuaresma.  

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